Nunca Es Tarde Para Volver A Vivir El Amor

Nunca es tarde para volver a Vivir el Amor

¿Cuál es la razón por la que ahora cuando estás por llegar a los 50 años o más, te detienes, lo piensas y muchas veces rehuyes iniciar una nueva relación de pareja?

Dependiendo de la experiencia que hayamos vivido, de lo bueno o no que haya sido la relación y de las experiencias que hayamos atravesado, es como vamos a enfrentar y decidir si queremos darnos la oportunidad de iniciar una nueva relación.

Con el paso de los años, la emoción que experimentábamos de adolescentes ha ido cambiando. Nos ilusionábamos con la misma rapidez que nos desilusionábamos. Sin embargo, lo que nos hacía sentir mariposas y que nuestro estomago subía y bajaba con un movimiento incontrolable, ahora es distinto.

Conforme pasa el tiempo, la relación de pareja va cambiando, sus matices son otros. Lo que hoy nos puede enamorar es muy diferente a lo que pudo hacerlo cuando éramos más jóvenes.

Sería bueno preguntarnos qué es lo que nos detiene para volver a dar ese paso.
Temor: ¿A qué le temo?
Inseguridad: ¿En mi misma?
Incertidumbre: ¿Qué pensará de mí?
Vergüenza: ¿De mi cuerpo?

¿Y cuántas preguntas más nos haríamos y respuestas nos daríamos? Cuando lo único que estamos haciendo sin darnos cuenta, es escudarnos en todas esas justificaciones.
Inconscientemente queremos protegernos, sin percatarnos, que lo que estamos haciendo es dejar pasar la vida, es dejar pasar de largo algo tan hermoso como es el amor. Nunca es tarde para volver a VIVIR EL AMOR.

¿Necesitamos a los hijos para seguir existiendo?

¿Necesitamos a los hijos para seguir existiendo?
¿Alguna vez te has hecho esta pregunta?
Yo le he hecho. He preguntado a mis hijos que piensan respecto a esto y fue impactante escuchar su respuesta. ¡Los padres no necesitan de sus hijos, es total y absolutamente todo lo contrario!…

Cada uno con sus propias palabras, su manera de ser, de pensar, de expresarse, respondieron en un contexto que encerraba lo mismo. ¡Los que siguen necesitando de sus padres son ellos! Sin importar su edad, si son mujeres u hombres, si viven solos o no, si ya tienen su propia familia, si tienen barba y bigote, si tienen hijos, si son autosuficientes económicamente… Me impactó escucharlo.

Esto me hizo detener y pensar… ¿Cuántas veces dejo de hacer lo que me gusta? ¿Cuántas veces pospongo un proyecto? ¿Cuántas veces dejo de comprarme algo que me gusta? Porque creo que como buena madre “eso es lo que debo hacer”.

Hoy sé, que no se trata de cuánto tiempo les doy, ni de ser buena o mala madre, entender que yo ya hice lo que tenía que hacer, que les di y les sigo dando todo mi amor, pero ahora respetando su independencia y respetando la mía. Que ya crecieron y tienen todo el derecho a disfrutar sus triunfos, sentirse orgullosos de ellos y compartirlos si así lo desean. De cometer sus propios errores y que poseen toda la capacidad para entenderlos, enfrentarlos y aceptarlos.