Separada a los 50 años o más…

Separarse implica siempre enfrentarse a una nueva vida para la que casi nunca se está preparada.

El divorcio a cualquier edad es doloroso y a los 50 años o más, es caótico. Frecuentemente va a  estar relacionado con una de las llamadas crisis vitales, te encuentras a la mitad de tu vida y empiezas a analizarla, como ha sido el recorrido respecto a tus principios, tus  valores, tus creencias, si en realidad has querido estar ahí o has dudado algunas veces y empiezas a replantearte la trayectoria de tu vida y a proyectar nuevos planes, un nuevo rumbo a tu vida.

Es un duelo el que se vive en un divorcio y cada uno lo va a vivir y a enfrentar de diferente manera, dependiendo la situación que haya originado esta separación.

Como vive una mujer la separación.  Sientes que naufragas, que se te cae el mundo encima y si ya no eres tan joven,  los miedos,  la incertidumbre, son más grandes aún.  Si se lleva a cabo un  divorcio  “amistoso”,  el manejo de la situación  y las emociones son menos difíciles, pero si es un divorcio que se ha llevado de una manera  “destructiva” el daño es muy grande por lo tanto el manejo de las emociones lleva mucho más tiempo.

Por lo regular a esta, edad los hijos ya son adultos, aun así no es fácil,  sin embargo, Si  la separación fue ocasionada por «otra mujer»,  el dolor y la angustia son insoportables.

Después de veinte años o más de matrimonio, cuando llega la separación, la autoestima se va al piso de una manera inmisericorde, te haces una y mil preguntas, sientes que se te cierran todas las posibilidades, crees que ya no tienes nada que hacer, nada que ofrecer, que tu vida ha finiquitado.

Ahora bien es importantes resaltar, que éste es un proceso normal,  que representa una pérdida, por lo tanto hay que vivirla. Sin embargo, hay una gran noticia:   «Las mujeres tienen una mayor capacidad de resiliencia».  Esto que significa, “que tiene toda la capacidad de adaptarse y seguir adelante”.

Que sucede en el hombre: En el hombre aparecen, además de las sensaciones de tristeza, estrés, culpa, ansiedad,  la idea de” haber  fracasado”, desgano, y pensando que jamás va a  superar esta pérdida y la expectativa ante su nueva vida.

Cuando hay hijos pequeños  el no poder seguir conviviendo con ellos bajo el mismo techo lo agobia, cuando ya son adultos aun así, también le causa pesar.  Otra situación también, es  como se haya llevado a cabo el divorcio, si fue  en buenos términos o No.  Cuando los hijos crecen y empiezan a hacer su vida se genera el famoso Nido Vacío, y si en esta fase se genera  la separación, se acrecenta  esta sensación. «El sentimiento de soledad en el hombre, es en mayor grado e intensidad que en  las mujeres».

Asimismo, ellos encuentran una pareja más  rápido pensando  que esto le va a ayudar a  transitar el duelo, que generalmente no prospera.